Las naranjas se venden mejor en Internet que en los mercados

La citricultura está al borde del colapso en la Comunidad Valenciana. Pero pese a que políticamente se relaciona ya más con una cuestión cultural identitaria, dado el poco peso que tiene en el PIB autonómico como actividad económica, todavía hay resquicios que permiten su regeneración. Lo demuestra el espectacular incremento de páginas web donde se venden millones de kilos de cítricos cultivados. Son solo pequeñas ventanas de esperanza en un mar de producción de casi cinco millones de toneladas, pero estas iniciativas se cuentan ya por docenas y están permitiendo que sobrevivan enraizados a la tierra centenares de agricultores con diferentes fórmulas de autoempleo.

Para empezar, la venta directa al consumidor elimina los intermediarios. Además, está contribuyendo a diversificar la producción para su venta escalonada y, en la mayor parte de los casos, ha convertido en rentable el mantenimiento de fincas familiares. Casi todos ofrecen poner en la mesa del comprador una caja de cítricos de entre 10 y 15 kilos en 24 horas por un precio final en torno a los dos euros el kilo.

Pero la venta de cítricos por Internet también empieza a sufrir los males de los canales tradicionales. La oferta es muy dispersa, como siempre está poco organizada y funciona, en la mayoría de los casos, por la iniciativa personal de los mismos citricultores, que han encontrado en esta vía la posibilidad de obtener precios superiores a los que reciben del comercio privado o las cooperativas. La gran ventaja es que la demanda no se puede organizar porque todavía está más deslocalizada.

Es imposible saber el volumen de cítricos valencianos que se vende a través de la red o la facturación que representa. La Consejería de Agricultura no dispone de datos y tampoco los sindicatos agrarios, ya que cada citricultor hace la guerra por su cuenta. El pionero en este ya casi subsector económico fue Federico Aparici, creador en 1998 de naranjaslola.com. Ya entonces, “cansado de malvender las naranjas”, apostó por la red “cuando ni siquiera había teléfonos móviles”. Aparici vende a través de internet desde 2007 toda su producción, unos 200.000 kilos, que recolecta en 200 hanegadas de Cullera. Tiene entre sus clientes a los cocineros Ferran Adrià o Martín Berasategui y a algunos de los mejores hoteles de España. “Está siendo una campaña dura, porque la bajada del consumo ha traído aparejado un descenso de las ventas”, dice, pero mantiene el optimismo: “Tras 14 años estamos entrenados para todo. Mi aspiración es hacer las cosas bien y que el comprador pague lo que vale el producto por su calidad”, añade este agricultor, que para poder tener su tienda virtual abierta los 12 meses ha añadido a su oferta desde hace dos años tomates y melones. En la empresa trabajan seis personas de la familia, pero también necesita puntualmente contratar mano de obra para satisfacer a clientes de Francia, Alemania o Inglaterra.

La cruda realidad la explica José Pascual, que con su mujer Vega Álvarez, gestiona naranjanavelate.com. Comenzaron en 2008 y ahora venden entre el 15 y el 20% de su producción, unos 8.000 kilos, a través de la web. José descuelga el teléfono cuando está quemando leña tras la poda de sus mandarinos clemenules, todavía con la fruta en las ramas. “Esto es lo más triste que te puedas imaginar”, cuenta antes de relatar que “un 40% de las mandarinas no las pude vender y el resto me las pagaron a 4 céntimos, cuando cuestan 20 de producir; luego las heladas arrasaron la navelate y con las variedades hernandina u ortanique el comerciante no ha pasado de los 21 céntimos por kilo, que no da más que para cubrir costes”. “Si no fuera por la venta por Internet, no podríamos seguir”. Su mujer se encarga de la web mientras él cultiva 16,5 hectáreas, algunas de las cuales todavía riega a manta.

La “insostenible situación” en el campo ha llevado a la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) a convocar una marcha que se celebrará escalonadamente en abril y mayo por diferentes comarcas de la Comunidad Valenciana, para finalizar con dos manifestaciones en Madrid y Valencia. “Los agricultores valencianos nos encontramos al límite de nuestras posibilidades de subsistencia”, ha llegado a asegurar el presidente de AVA, Cristóbal Aguado. AVA calculó que el desplome de los precios y la consiguiente pérdida de rentabilidad de las explotaciones citrícolas, supondrá esta campaña unas pérdidas de 112 millones de euros.

Dan fe de ello los hermanos Gonzalo y Guillermo Antelo, que en 2004 fundaron una cooperativa familiar para reconvertir a la citricultura ecológica la explotación que les entregó su padre, acobardado por su falta de rentabilidad. Crearon naranjasche.com y su crecimiento les ha llevado a comprar y alquilar otros campos hasta conseguir cultivar 120 hanegadas.

Guillermo, ingeniero agrónomo, aceptó el reto y ahora Gonzalo dice que “nos ha ido bien, en parte porque al gestionar producción ecológica tenemos menos competencia; al menos hemos conseguido dedicarnos a esto”. Venden el 90% de su cosecha —unos 2.500 kilos por semana— a particulares y cultivan hasta una decena de variedades de cítricos. Han tenido que contratar a una persona fija, pero para trabajos puntuales necesitan a una cuadrilla de Sagunto, donde están radicados sus campos.

El crecimiento de la venta por Internet es tan rápido que en una población de algo más de 3.000 habitantes como Corbera existen 14 páginas web donde se venden cítricos. Lo cuenta Luis Sierra, creador de lamejornaranja.com, abierta en 2002. Él también ha conseguido vender toda la producción de sus 60 hanegadas, “unas 12.000 cajas”, utilizando la red. “Otros años hemos llegado a recolectar campos de familiares”, cuenta, pero esta campaña han notado una leve caída de la demanda.

El patrón del inicio de estas actividades siempre es el mismo. “Tras varios años con los precios por el suelo, tenía dos alternativas: dejar perder los campos o intentar defenderme con Internet”, recuerda Sierra. Arrancar tiene ventajas. “Es un negocio sin barreras de entrada que no requiere una gran inversión”. Pero también problemas, “porque al principio no puedes vender toda tu producción por Internet”, añade. Por eso conoce algunos casos de páginas web que han cerrado. “Cambiar el modelo de comercialización requiere también un cambio de mentalidad del agricultor y mucha gente no lo consigue”, finaliza.

Sí que lo hicieron los cuatro hermanos Casanova. A través de su web, naranjascasanova.com, venden ya casi un 30% de los cítricos que producen en sus 160 hanegadas. “Sin la web no podríamos funcionar”, asegura José, uno de ellos. Optaron por “intentar salvarnos” abriendo la ventana de la red tras “varios años vendiendo nuestra producción por debajo del precio de coste”. Ahora ya trasiegan unos 100.000 kilos en cajas de 10 ó 15 kilos que colocan en la mesa de cualquier domicilio de España en 24 horas.

Quienes han apostado tarde por el negocio han tenido que invertir dinero en publicidad y posicionamiento de su web. Es el caso de naranjasgourmetdeorihuela.com que abrió hace tres años. El segundo dobló las ventas y esta campaña “también hemos crecido, a pesar de la crisis de consumo que vivimos”, dice José Luis Moreno. Ahora ya venden unos 100.000 kilos, casi el 15% de su producción, a través de la red, haciendo rentable la explotación de una finca “tras muchos años perdiendo dinero”.

Según la información de la Mesa de Cítricos de la Consejería de Agricultura, en la recta final de la campaña citrícola los agricultores valencianos están recibiendo entre 1,5 y 1,95 euros por una arroba de Navel Lane Late, entre 2,75 y 3,60 si es Navel Powell, entre 2,40 y 3,60 para el caso de la Valencia Late y entre 1,80 y 2,40 por cada arroba de la mandarina Ortanique. Tal y como ha ido la campaña, hasta pueden considerarse buenos precios. Pero el peso de la temporada recae sobre variedades como la navelina o la clemenules, cuyo valor en el mercado ha acabado, un año más, por debajo del precio de cosecha.

[Via ElPais]

¿Estamos en las nubes?

Las decisiones que adopten los gigantes tecnológicos impactan en el medio ambiente. La responsabilidad ha de recaer también del lado de los usuarios.

Primero sacas una foto – bueno, más bien 27– de tu hijo de tres años soplando las velas de su tarta de cumpleaños. ¡Qué mono! Luego las subes a Picasa o a Facebook, o las arrastras hasta Dropbox. Muy sencillo. Muy conveniente. Atención, pregunta: ¿y dónde dices que residen exactamente esas fotos? Solución, respuesta: En La Nube. ¿No es así? Así es. En cualquier momento y desde cualquier lugar podemos acceder al cielo con un aparato y volver a pillar uno de esos retratos. ¡Fium!. Te cacé. Los archivos flotan alegremente por el ciberespacio. Nos aguardan sin prisas. Y el método, además de barato, resulta tremendamente ecológico. O, ¿no?

Si aterrizamos para comprobarlo, observaremos que esas fotos – junto a millones de Youtube videos, correos electrónicos, declaraciones de la renta, juegos interactivos, rayos equis, Tweets, novelas a medio terminar y todo tipo de documentos de esos que creamos, enviamos, recibimos y no borramos nunca; o sea, billones de archivos – están almacenadas en servidores masivos localizados en inmensas centrales de datos que ocupan tremendas extensiones de terreno en algún lugar de nuestro planeta. Lo que hasta ayer venía llamándose parque industrial, vamos. Y, mientras continúe en expansión el apetito insaciable por gozar de acceso instantáneo y permanente a nuestra información personal, el número de centrales de datos que pueblan la Tierra seguirá multiplicándose exponencialmente. Una a una irán creándose macro-plantas sedientas de energía. De muchísima energía. Ávidas de electricidad, vamos, para ser precisos.

O sea, que al la nube no es de algodón cien por cien. Que tiene licra. Que no funciona con motor de agua, como la que produce lluvia. Que la Nube, para centrarnos: si queremos que funcione hay que enchufarla. Ah, y espera, que también hace falta enfriarla. Tanto servidor en marcha genera una cantidad descomunal de calor y el proceso de bajarle los humos al motor para que no se gripe tira de consumo eléctrico, de tal manera, que hace girar la aguja del contador casi a la velocidad de la luz.

Greenpeace acaba de echar un vistazo a las fuentes de energía que 14 gigantes de la Tecnología de la Información (IT) utilizan para gestionar sus centrales de datos en todo el mundo. Un informe que cita a tres de las compañías con mayor expansión en la Nube (Amazon, Apple y Microsoft) y las vincula con la obtención de “energía sucia para alimentar sus nubes.” El record de contaminación se lo lleva Apple, gracias a que el 55 por ciento de sus servidores chupan de centrales térmicas alimentadas con carbón. Y las felicitaciones recaen en Yahoo! y en Google por convertir en prioridad de sus empresas la creación de fuentes de energía renovable allá donde instalan nuevas plantas. Reciben una puntuación, en el Índice 100 de Energía Limpia, de 56 y 39 respectivamente; mientras que el último puesto, a punto del descenso, recae en Oracle con un escueto 7,1.

La organización que vela por el medio ambiente pone de manifiesto que, cuando una empresa elige el lugar en donde va a albergar sus servidores, está escogiendo también el tipo de energía con que va a tener que alimentarlos durante un periodo muy largo de tiempo. Si una nueva Nube se instala allá donde la electricidad es producida por métodos altamente contaminantes, su presencia ayudará a perpetuar la fuente de contaminación. Al contrario, si una mega Nube con 800 millones de usuarios decide su ubicación en base a la proximidad geográfica con una central hidroeléctrica, como ha hecho Facebook en Lulea (Suecia); su compromiso garantizará la producción de energía renovable en el futuro. Yahoo! ha utilizado este mismo razonamiento para construir una sede en Lockport, Nueva York, donde por un lado se beneficia de la energía hidroeléctrica y, por otro, se ahorra gran parte del consumo gracias a que los fuertes vientos que soplan sobre el lago Ontario le ayudan a refrigerar sus máquinas.

Las decisiones que hoy adopten los gigantes del sector tecnológico van a impactar de forma definitiva en la conservación del medio ambiente y en el desarrollo de las energías renovables y está bien que organizaciones como Greenpeace presionen en ese sentido. Pero la responsabilidad ha de recaer también del lado de los usuarios. No estaría de más que cualquiera de nosotros, antes de archivar 27 fotos del mismo sujeto, nos planteáramos cuántos de los billones de megabytes que generamos diariamente con nuestros juguetitos electrónicos justifican el estrés medioambiental y el gasto de energía necesario para salvarlos en un servidor que, en teoría está en la nube y, en realidad, se encuentra en un lugar tan específico como Council Bluffs, Iowa. La Nube flota, sí; pero no por el cielo, sino más bien por la superficie. Resulta que era niebla, como la de los cuadros que pintan en China. Y, por mucho que nosotros la imaginemos en el firmamento; alegre, limpia y pura; esperándonos sin prisas a que le reclamemos la foto del cumpleaños desde un teléfono o una tableta… a esta Nube llevamos camino de convertirla entre todos en un indeseable trastero.

Es la hora de los ‘recomendadores’ de apps

Los españoles somos infieles, al menos en lo que al uso de aplicaciones se refiere. La mayoría de nosotros, un 68%, no ha usado en la última semana ninguna de las aplicaciones que se descargó hace más de medio año. Además, los estudios nos dicen que un 13% de los españoles estaría dispuesto a acabar con todas las apps que acumula en su dispositivo si le diesen a conocer algo mejor. Y de eso hablamos hoy: de ser infieles o no pero, eso sí, con conocimiento de causa. Con un millón de aplicaciones publicadas en el AppStore y medio millón en Android Market, ahora rebautizado como Google Play, la elección de aquellas apps que nos acompañarán en nuestro móvil o tableta no siempre es fácil. De hecho, una de cada cuatro no pasan de la primera cita.

Pero la paja no debe impedir que encontremos el grano. Existen cientos de apps brillantes, innovadoras, útiles, divertidas o simplemente adaptadas a nuestros gustos a las que seguramente les ofreceríamos matrimonio de por vida, o al menos hasta su próxima actualización. La cuestión es cómo dar con estas apps y para eso contamos con la ayuda de otras aplicaciones. Son herramientas que nos recomiendan y ayudan a sacar todo el partido a las ventajas, el conocimiento y el disfrute que aportan las aplicaciones bien hechas.

Entre estas “guías” sobre aplicaciones, Discovr App es un imprescindible si en tus manos tienes un iPhone o un iPad. Se trata de una herramienta que genera mapas interactivos de aplicaciones con los que podremos ir saltando de una app a otra hasta que demos con la que buscamos. En cada parada encontraremos toda la información necesaria y disponible, además, en castellano. Sus excelentes críticas explican por qué es el directorio de apps más descargado del planeta.

De una calidad similar pero gratuita es Appstart. Con un delicadísimo diseño vintage, AppStart nos descubre aplicaciones para nuestro iPad clasificadas por temáticas. Su único inconveniente es que solo está disponible en inglés. Se domine o no este idioma merece la pena disfrutar por un momento su buena presentación.

En el polo opuesto encontramos Moba, una app que no destaca por su estética pero que sin embargo nos ofrece interesante información. De nuevo centrados en aplicaciones para la tecnología de Apple, esta app creada por Softonic nos ayuda a dar con nuestra aplicación favorita gracias a una doble evaluación. Por un lado los usuarios analizan las aplicaciones propuestas y por otro contamos con las críticas de los expertos de la compañía. No obstante, el mundo de las apps va más allá de iOS, y Android también cuenta con sus “guías Michelin” de las aplicaciones.

Entre las más destacadas encontramos dos con forma de red social. Son Appaware y Appsfire, ambas con un formato web. La primera se presenta con una atractiva interfaz que recuerda a Pinterest y nos permite descubrir nuevas aplicaciones gracias a las recomendaciones de nuestros amigos o de las personas con gustos similares a los nuestros. Con ella también podemos encontrar aplicaciones según su género pero, de nuevo, algunos encontrarán en Appaware el problema del idioma ya que solo está disponible en inglés.

Mientras mejoramos nuestros conocimientos de idiomas podemos probar Appsfire que sí está en español y abarca tanto a Android como a iOS. Esta app y web social nos recomienda aplicaciones cruzando dos criterios. De una parte tenemos nuestra red de amigos o personas de interés y de otra a los VIP. Ellos son usuarios de referencia, entre los que podemos encontrar, por ejemplo, a Martin Varsavsky, que nos invitan a conocer las aplicaciones que más les fascinan.

De un formato más sencillo pero convertida en toda una referencia es AppBrain. Este es el nombre de un buscador de aplicaciones Android que se basa en las apps más descargadas y que ha sido reconocida por su eficiente forma de evitar el spam y presentarnos propuestas de calidad. Y como es lógico esa es la clave. El imparable mundo de las aplicaciones demuestra la importancia que para la “app economy” y los desarrolladores tienen este tipo de “guías”.

El ejemplo lo vemos con Chomp, un buscador de apps que tras ser comprado en febrero por Apple la compañía de Cupertino anuló su buscador de apps para Android. No solo eso si no que Chomp refleja lo que en su momento fueron los anuncios de Google y ofrece la posibilidad de pagar por estar ahí. Labor, por cierto, en la que algo tendrá que decir el protagonista de Dos hombres y medio, el actor y tecnófilo Asthon Kutcher, que figura aquí como parte de la plantilla.

[Via ElConfidencial]

Si no queda satisfecho, reclame en Twitter

“Movistar me ha cambiado el tipo de contrato. Coste disparado. Desesperado. ¿Dónde reclamar? El 1004 noooo”, escribe en Twitter un cliente de la operadora telefónica visiblemente frustrado. Diez minutos después, Movistar le envía una réplica: “¿Nos pasas por DM [mensaje privado] algún dato y lo vemos desde aquí?”. Conversaciones como esta son cada vez más habituales en las redes sociales. Las grandes marcas, que empezaron utilizándolas como un escaparate más para publicitar sus productos, temen el daño que un consumidor enfadado puede causar con sus comentarios en las comunidades virtuales y muchas han abierto cuentas en las redes más populares, especialmente Twitter y Facebook, para dar respuesta a dudas, quejas, reclamaciones e, incluso, insultos. Los expertos auguran una tendencia al alza y bendicen las ventajas de estos nuevos canales frente a los tradicionales servicios de atención telefónica, en algunos casos desacreditados por largas esperas, contestadores automáticos inoperantes o un coste excesivo de las llamadas.

La clave está en lograr que el cliente se sienta escuchado. “No estamos acostumbrados a que nos contesten. Hay personas que expresan su queja en las redes como último recurso, más como un desahogo que esperando una respuesta. Pero de pronto alguien responde, se preocupa por su problema y genera empatía. Eso, de entrada, contribuye a cambiar una actitud negativa hacia la marca”, asegura Enrique Dans, profesor de Sistemas de Información de la escuela de negocios IE. “Otra ventaja de estos canales es que evitan los pesados tiempos de espera al teléfono mientras el operador realiza operaciones de todo tipo. Además, constriñen la conversación a lo verdaderamente relevante: en Twitter tienes que decirlo todo en 140 caracteres”, añade. Pero advierte: no basta con intentar calmar con una frase breve a un usuario insatisfecho; además de comprensión, el cliente espera soluciones.

Se trata, según Dans, de usar las redes para ayudar al consumidor, no para molestarle con cientos de mensajes publicitarios que pueden acabar siendo contraproducentes. Como ejemplo pone la experiencia de la operadora de cable estadounidense Comcast, pionera en el uso de Twitter como canal de atención y que hace unos años era una de las peor situadas en las encuestas sobre la satisfacción de los clientes. En Internet surgían páginas como ComcastMustDie.com (Comcast debe morir), y un usuario llegó a volcar en YouTube un vídeo que mostraba a uno de sus técnicos durmiendo en su sofá mientras esperaba a que la empresa le respondiese a una llamada. Ante esta situación, en abril de 2008, un empleado de la compañía llamado Frank Eliason decidió abrir en Twitter la cuenta @comcastcares: su objetivo no era intentar defender la maltrecha reputación de la marca, como por entonces hacían sus competidoras, sino dar solución a problemas concretos. Al principio la iniciativa fue percibida como una maniobra de publicidad, pero poco a poco fue demostrando que ofrecía lo que prometía y, actualmente, Comcast es la operadora con mejor índice de satisfacción en EE UU.

El éxito logrado por Comcast animó a otras compañías a seguir su ejemplo y hoy prácticamente todas las grandes marcas estadounidenses ofrecen asistencia en Twitter y Facebook, integrada ya en muchos casos en los tradicionales call center (centros de atención telefónica).

En España, el fenómeno es incipiente, pero va en ascenso. Un estudio realizado en marzo de 2011 por la consultora IZO entre 75 grandes marcas revela que la mayoría seguía utilizando las redes como espacio publicitario. El 76% tenía cuenta en Twitter, pero un 23% no publicó nada en dos semanas y un 30% no contestó a ningún usuario durante todo un mes. No obstante, según la evolución registrada por IZO, el nivel de respuesta aumenta cada año.

El sector de las telecomunicaciones es el más activo en España, sobre todo porque es el que más reclamaciones genera. Según un reciente informe de la Federación de Usuarios Consumidores Independientes (FUCI), una de cada dos reclamaciones recibidas por esta asociación en los dos primeros meses de 2012 estuvo relacionada con operadores de telefonía e Internet. Movistar, que empezó hace dos años, tiene cerca de 50.000 seguidores en Twitter y más de 100.000 en Facebook. En estos canales lanza promociones, aclara dudas y proporciona información sobre sus productos, pero su éxito radica principalmente en que responde siempre a los comentarios y gestiona incidencias concretas. “Nuestros usuarios agradecen mucho que les hagamos caso. Hay muchos ejemplos de personas indignadas que cambian su percepción sobre nosotros solo por el hecho de sentirse escuchadas en las redes. Pero, sobre todo, los clientes valoran que recojamos las críticas y hagamos algo con ellas, que produzcan cambios”, asegura Paz Noriega, gerente de Comunicación Nacional de Telefónica.

Una crisis de imagen originada en Internet empujó a Vodafone España a impulsar su actividad en este campo. A finales de 2009, un cliente de la compañía, con el seudónimo de grankoala, escribió lo siguiente en un foro: “He llamado al 122 de Vodafone por un problema en mi línea. Una señorita me ha dicho que me mantenga a la espera mientras resuelven mi incidencia. Llevo 50 minutos a la espera escuchando la música. ¿Qué hago? ¿Cuelgo o espero?”. Los miembros del foro le animaron a esperar y 27 horas después, cuando la historia ya corría como la pólvora en Internet sin que la operadora se hubiera dado cuenta, grankoala anunció: “Siento comunicaros que en este mismo momento ¡me han colgado!”. “Aprendimos mucho de aquello. Nos hizo pensar y fue un detonante para ponernos a trabajar en las redes”, recuerda Ignacio Casado, responsable del Departamento Online de Vodafone España, que hoy cuenta con 34.000 seguidores en Twitter y 170.000 en Facebook, además de un foro en su web corporativa.

Amabilidad, inmediatez y un lenguaje menos formal que el que se suele utilizar en otras comunicaciones con los clientes son consignas que siguen la mayoría de los equipos que atienden las cuentas de las grandes compañías en las redes. El trato es de tú a tú y la relación pretende ser amigable en todo momento, aunque el trabajo no es fácil. “Hay que manejar momentos de gran tensión con gente a veces muy cabreada. No es agradable recibir insultos, pero tratamos de no perder los nervios porque parte de nuestro trabajo consiste precisamente en calmar enfados. Para ello, intentamos ofrecer soluciones rápidas o, si no podemos, redirigir a los usuarios a los departamentos adecuados”, reconoce Jonathan Jiménez, community manager de Vodafone.

La voluntad es atender todas las consultas, pero no siempre es posible. A veces, hay que seleccionar. “Está claro que si una queja viene de un cliente que tiene muchos seguidores, la compañía aludida se va a esforzar para responder rápidamente, porque en estos canales públicos las críticas las puede ver mucha gente, no se quedan en el ámbito privado de una conversación telefónica”, afirma Enrique Dans.

Otra crisis fue la que aceleró la entrada de Iberia en estos canales. Fue la nube de ceniza provocada por la erupción del volcán islandés Eyjafjalla, que obligó a cancelar miles de vuelos en Europa en abril de 2010. “Estábamos todavía en una primera fase, buscando asesores y viendo cuál era la mejor estrategia, cuando, de pronto, estalló el volcán y la gente empezó a reclamar y hablar de ello en las redes. Nos pusimos inmediatamente a trabajar, aún sin haber definido estrategias, sin ayuda de expertos, solo con la voluntad de informar y socorrer a los afectados. No podíamos resolver todos los problemas, evidentemente, pero los clientes captaron nuestra disposición y, de pronto, conseguimos muchos seguidores. Era el lugar donde la compañía daba la cara, explicaba los problemas e intentaba ayudar”, recuerda Margarita Blanco, subdirectora de Prensa y Comunicación Interna de la aerolínea.

La vocación de ayudar es clara, pero obviamente la atención al cliente no se resuelve solo con buenas intenciones. “El problema final es el mismo que el de los canales telefónicos o presenciales tradicionales. De nada vale que te tranquilicen en las redes si luego no hay una buena interrelación entre departamentos para solucionar las incidencias de los usuarios de forma rápida y eficaz. Es necesario un trabajo de integración y comunicación interna para que esto funcione. En este sentido, aún estamos por madurar”, subraya Carlos Molina, vicepresidente de Innovación de IZO.
Consultoras como IZO proporcionan a las empresas tecnología cada vez más sofisticada que ayuda a gestionar con mayor eficacia las reclamaciones online. Existen herramientas para rastrear todo lo que se dice de una marca en cualquier red o foro de Internet, otras crean respuestas automáticas a cuestiones sencillas y hay empresas que incluso están intentando desarrollar programas para agrupar opiniones, en función de si son positivas o negativas, aunque esto es aún difícil. “El lenguaje está lleno de ironías y giros complicados que las máquinas no pueden descifrar todavía. Además, a nadie le gusta hablar con robots, y el diálogo es especialmente importante en las redes sociales: aunque usemos la tecnología para muchas otras cosas, hay que evitar la interacción automática”, explica Jairson Vitorino, director técnico de E.Life, otra consultora especializada en gestión y seguimiento de redes sociales.

La información que proporciona el rastreo de opiniones no solo sirve para mejorar la atención a los clientes. “Son datos muy valiosos que, bien cruzados, pueden utilizarse también para averiguar preferencias o necesidades de los consumidores y desarrollar nuevas estrategias de promoción o de captación de nuevos clientes”, señala Enrique Burgos, experto en redes sociales y director de Marketing de la agencia de marketing digital QDQ. Lo ilustra con un ejemplo que protagoniza él mismo: “Una tarde lancé un tuit en el que contaba que estaba a punto de entrar a ver un ballet en el Teatro Real de Madrid. A los pocos segundos, recibí una réplica de un restaurante cercano que me sugería ir a cenar a la salida. La propuesta me gustó y reservé mesa inmediatamente con otro tuit”.

¿No crea recelos entre los internautas este rastreo creciente de sus comentarios? “Es cierto que rastreamos blogs, foros, redes, pero si vemos que no podemos ayudar, no interferimos. No se trata de perseguir a nadie. Tratamos de no inmiscuirnos en las conversaciones, salvo que den pie a ello o que podamos ayudar en algo”, afirman en Iberia. “En todo caso, cuando te resuelven un problema, aunque no lo hayas pedido, no te importa. Una sorpresa positiva no suele molestar”, asegura el consultor Jairson Vitorino. “Es un cambio cultural. Los cajeros daban miedo al principio, el comercio electrónico, también. Por otro lado, el internauta es libre de publicar lo que quiera, nadie le obliga”, añade Enrique Burgos, de QDQ.

Una prueba de que a los internautas no parece preocuparles que las empresas husmeen en sus perfiles la encontramos en una campaña lanzada hace dos veranos por la aerolínea holandesa KLM. La compañía buscó las cuentas de sus pasajeros en dos redes sociales, Twitter y Foursquare, para descubrir sus gustos o las circunstancias por las que viajaban y, después, mientras esperaban aburridos en las salas de espera de los aeropuertos, les hizo un regalo personalizado: champán para una pareja de recién casados, un contador de distancias para una deportista, asientos en primera clase para una mujer con dos niños pequeños y hasta un botiquín con remedios para la resaca para un grupo que se dirigía a una despedida de soltero. La campaña resultó un éxito y no molestó a nadie: todos los agraciados se mostraron encantados y ninguno consideró que se hubiera invadido su intimidad.

[Via elPais]

Twitter se ha negado a revelar información de un usuario requerida por un tribunal.

La compañía Twitter presentó ayer un recurso ante la corte criminal de Nueva York que busca revocar una citación para que entregue los registros de mensajes y cuentas asociadas a Malcolm Harris, un usuario de la red social que fue arrestado en el Puente de Brooklyn durante una protesta del movimiento Occupy.

Los fiscales de Manhattan han buscado armar un caso en torno a los mensajes de Harris al afirmar que muestran que él estaba “consciente de las instrucciones de la policía, y actuó con la intención de obstruir el tránsito en el puente”, según documentos presentados ante el tribunal.

Harris perdió una moción para revocar la citación en abril, después de que un juez falló que Twitter tiene una licencia sobre los mensajes de sus usuarios. La oficina del fiscal del distrito de Manhattan envió la citación por los mensajes de Harris que ya no están disponibles porque el usuario los borró. Los mensajes en la red social comprenden tres meses del 2011.

Pero la compañía salió a defender a Harris este martes y afirmar que esa licencia no se aplica a él porque los términos de servicio de Twitter permiten a sus usuarios conservar la propiedad del contenido que publican.

La moción de Twitter ofreció algo de luz sobre la postura legal de la compañía en momentos en que se encuentra cada vez más involucrada en procesos criminales contra sus usuarios. En el último año, manifestantes de todo el mundo han dependido del servicio para organizar y diseminar información durante protestas.

“Ayer presentamos una moción en NYC para defender la voz de un usuario”, dijo el el consejero legal de Twitter, Benjamin Lee, en un mensaje en la red social. Agregó #corevalues (valores fundamentales).

[Via ElEconomista]

Microsoft vuelve por sus fueros y lanzará Windows 8 RT sólo con Internet Explorer

Mozzila lo acusa de monopolio.

Durante muchos años, usuarios y desarrolladores han disfrutado de un entorno operativo como Windows que ofrecía la posibilidad de disfrutar de una gran variedad de navegadores. Pero no siempre fue así. Hace 20 años Microsoft fue acusada de monopolio al permitir el uso de un único navegador web. Ahora, el gigante tecnológico parece haber vuelto por sus fueros y ha anunciado que Windows 8 RT, desarrollado para dispositivos con procesador ARM (para tablets y smartphones), solo funcionará con Internet Explorer.

Según advierte Mozilla en su blog oficial, la versión de Windows 8 RT tendrá dos entornos en los que el usuario podrá operar: “Metro, que está abierto para todos los navegadores; y Windows Classic, donde solo podrá funcionar Internet Explorer”. Así lo ha denunciado de manera pública el abogado de Mozilla, Harvey Anderson: “Microsoft está haciendo una nueva versión de su sistema operativo que limita la elección del usuario, reduce la competencia y la innovación. Hacer de Internet Explorer el único navegador en la plataforma es un retorno completo a las edades oscuras digitales cuando solamente había un navegador en Windows”.

Microsoft ya había sido denunciada en 2009 por integrar por defecto Internet Explorer en Windows, que según Mozzilla iba en contra de la libre competencia ya que reducía la capacidad de elección de los consumidores. Ahora, con su política de restringir el uso de Windows 8 RT exclusivamente para Internet Explorer, parece apostar por un Internet más restringido.

Según Harvey Anderson, “la decisión de Microsoft va en contra de los compromisos adoptados en la UE acerca de la libre elección de navegador en Internet”, recogidos en la Decisión de la Comisión del 16-12-2009. “La perspectiva de que Internet Explorer sea la única opción a elegir entre los usuarios es inadmisible, podría tener implicaciones contra el derecho de la competencia”, ha añadido.

[Via ElConfidencial]

Si el mundo es un pañuelo, las redes sociales no son otro mundo, son otro pañuelo

La posibilidad de que dos desconocidos estén conectados entre si a través de, tan solo cinco puntos de conexión, puede parecer una idea disparatada pero, lo cierto es que, como dice la sabiduría popular: “el mundo es un pañuelo”. La teoría de los 6 grados de separación viene a demostrar esta afirmación al establecer que las “cadenas” de conocidos tienen 6 grados. Dicho de otro modo: cualquier persona estará conectada a otra a través de 5 intermediarios. La idea ya la formuló Marconi en su discurso de los premios Nobel y se atribuye a Frigyes Karinthy quien la expuso, en 1929, en el relato corto “Chains” (cadenas). En realidad, de lo que hablamos es de un argumento piramidal que parte de la premisa de que si una persona tiene 100 amigos y cada uno de estos tiene otros 100, en el sexto nivel, ambos tendrán un billón de conocidos y por tanto relación con cualquier ser humano.

Los “6 grados de separación” han sido (y son) motivo de múltiples debates más allá de la comunidad científica. Existe una película, un juego – experimento lúdico que tiene como protagonista al actor Kevin Bacon y un estudio “Anatomy of Facebook” realizado por la propia empresa Facebook. En este estudio se incluía a los 721 millones de personas que estaban activas en esta red social en aquel momento (2011) y que representaban a casi el 10% de la población mundial. El objetivo era obtener el promedio de eslabones que hay entre dos personas seleccionadas de manera aleatoria. Analizando los conjuntos de amigos en común resultaba que el 99,6% de estas “parejas aleatorias” de usuarios están conectados por 4,75 eslabones o grados de separación

¿Adonde nos conduce aplicar la teoría de los 6 grados en las redes sociales?. La certeza de estar interconectados permite ampliar los contactos de una red en base a localizar nuevos contactos de conocidos en las redes de los contactos ya existentes. De esta manera podemos obtener “listas de contactos” interminables. Pero, si abordamos esta teoría desde el punto de vista de “optimizar” los contactos y los valoramos como un “recurso”, entramos en un territorio fascinante. Entramos en un territorio donde la visión del conjunto de contactos, supera a la visión de los contactos por individual. Nos encontraríamos en el terreno de las agrupaciones tipo “cluster”. En informática se entiende por un clúster a un grupo de múltiples ordenadores, unidos por una red, de tal manera que el conjunto pueda ser visto como un único ordenador. La ventaja de este tipo de arquitecturas es que mejoran el rendimiento de los ordenadores (gestionan las diferentes capacidades según la carga del proceso) y flexibles (no todos los ordenadores han de ser iguales).

¿Nos serviría este tipo de agrupaciones para las redes sociales? ¿Qué mostraría el clúster de tu red de contactos?. ¿Cómo es tu red?. ¿Con quien mantienes vínculos más estrechos y dinámicos?. ¿Qué contactos te permitirían ampliar tu red?. ¿En base a que vínculos?. Todas estas preguntas las puedes resolver fácilmente si estás en Linkedin ,tienes 50 conexiones en esta red social y has completado el 75% de tu perfil. En ese caso, basta con acceder a lo que ellos han denominado Maps y generar el gráfico que te mostrará como son tus relaciones. En el “mapa” verás los contactos agrupados y la manera en la que se relacionan entre ellos. Los diferentes grupos se identifican por colores. La intensidad de las líneas conectoras muestran los diferentes grados de nivel de conexión.

Una vez que tengas “tu mundo en un pañuelo”, has de recordar que para que un clúster funcione no basta con conectar entre si a los ordenadores. Es preciso diseñar los criterios para interactuar con los procesos de carga de trabajo y optimizar el funcionamiento. Conforme a esa lógica, para que una red de contactos funcione, no bastaría con conectar entre sí a múltiples contactos. Será preciso disponer de los criterios de cómo interactuar con ellos. De lo contrario, la red de contactos se convierte en un “recurso” inútil. Lo que nos viene a decir todo esto es que si bien el mundo es un pañuelo, las redes sociales también lo son. En todo caso, pañuelos al margen, las relaciones entre las personas son un universo complejo e infinito. De ahí que, con seis grados o sin ellos, entender las relaciones entre los contactos si que es “todo un mundo”

[Via ElPais]

Uno de cada tres niños de 4 años ya “maneja” el ordenador

Uno de cada tres niños ya es capaz de “manejar” el ordenador, mientras que el uso entre los usuarios de 13 años alcanza a casi la totalidad (un 94%), según un informe de la Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación (AIMC).

AIMC ha tomado como referencia los datos de la primera oleada del EGM de 2012, que ha recabado información acerca de la capacidad de acceso a Internet de los menores entre los 4 y los 13 años, con el fin de completar el universo de referencia de Nielsen y comScore.

Asimismo, el estudio refleja que a la hora de acceder a Internet, el crecimiento de usuarios es “también constante”. En este sentido, un 20 por ciento de los niños de 4 años navegan en la web, mientras que este porcentaje se sitúa en nueve de cada diez niños en el caso de los adolescentes de 13 años.

En cuanto al uso por géneros, las niñas son más activas respecto a los niños en todos los grupos de edad. Así, en el tramo estudiado de 4 a 13 años ambos inclusive, el 70 por ciento de las chicas lo usan frente al 66 por ciento de los chicos. Este mayor uso de las chicas es la tónica general también en la comparación de edad año por año.

Además, también se conectan antes a Internet, ya que un 60 por ciento de las niñas en este tramo de edad están en la web, superando el 54 por ciento de los niños. De la misma forma, es casi constante esta mayor tasa de conexión a Internet año por año de las chicas, según el informe.

La residencia familiar es el principal lugar donde los niños utilizan el ordenador, especialmente a partir de los 9 años, los cuales se conectan desde casa en un 64,5 por ciento de los casos hasta alcanzar el 75,8 por ciento por parte de los adolescentes de 13 años.

Por último, el centro de estudios ocupa una segunda posición, mostrando un constante crecimiento desde los 9 años, que se conectan desde el hogar en un 64,5 por ciento, llegando al 84,8 por ciento en el caso de los chicos de 13. Además, cuando se conectan a Internet, la casa es también el lugar favorito, representado el 75,8 por ciento en el caso de los niños de 13 años.

[Via ElEconomista]

¿Un Mac Book a 749 euros?

El nuevo portátil de Apple frenaría la oleada de Ultrabook con Windows 8

La próxima pelea se llama Ultrabook. Apple podría estar preparando para su show de septiembre un portátil Mac Book Air de 800 dólares (en España probablemente costaría 749 euros), 200 menos del precio actual. Sería un movimiento casi mortal para los nacientes Ultrabook, ordenadores ultraligeros.

De momento, los primeros Ultrabooks en el mercado (marca registrada por Intel y que agrupa a fabricantes que emplean sus procesadores) cuestan más de mil euros, pesan más de un kilo y tiene procesadores de primera generación, a la espera del Ivy Bridge, pensado para este tipo de ordenadores de encendido y apagado instantáneo y con gran duración de sus baterías.

Según el sitio Digitimes.com, que cita fuentes de las empresas de montaje chinas, Apple rebajaría sustancialmente los precios de sus portátiles que actualmente cuestan en España 949 euros el de pantalla de 11 pulgadas y 1.249 euros el de 13 pulgadas. En principio, pensado como un complemento para la gama de ordenadores, el portátil se está convirtiendo en la gran esperanza de los fabricantes para revitalizar la venta de ordenadores y frenar la moda de las tabletas.

Ante esa crisis del sector, Intel agrupó a media docena de fabricantes (Toshiba, Dell, Acer, HP, Asus, Lenovo, Samsung…) para revitalizar este tipo de portátil, que comenzó a comercializarse a finales del pasado año, aunque sin mucho éxito. Una sustancial rebaja de precios y la salida de Windows 8 en la segunda mitad del año, sí que pueden actuar como acicates de estos Ultrabook. Así que la estrategia de Apple parece vital para mantener su competitividad ante los portátiles que van a venir.

El Mac Book Air a 800 dólares (probablemente en España se vendería a 749 euros) abortaría en parte el fenómeno Ultrabook, a la vez que se beneficiaría de la publicidad de esta corriente de ordenadores ultraligeros y ultrarápidos de menos de mil euros de precio.

De momento, los Ultrabook no están triunfando. Acer ha reducido sus objetivos de venta, y solo Dell ha dicho que las ventas de su modelo XPS 13 “exceden las expectativas”. Ese modelo cuesta 999 dólares, pesa 1,4 kilos y su batería dura 8 horas. Si Apple pone su Air a 800 dólares, el daño que hará a la competencia parece claro. Por eso para Intel es fundamental el éxito de su iniciativa por lo que insiste que los fabricantes reduzcan precios hasta llegar a unos 700 dólares.

Intel ha destinado 100 millones de dólares para desarrollar su propia tienda de aplicaciones de Ultrabook, aparte de destinar otros 300 millones para desarrollo y promoción del producto. Mientras, las tabletas se han comido ya el 20% de las ventas de ordenadores. IDC calcula que en todo el año se venderán en el mundo 40 millones de Ultrabook, la tercera parte de las tabletas previstas.

Cada segundo se mueven dos millones de correos electrónicos con ‘spam’

Durante un período de dos semanas, Bitdefender ha recogido más de dos millones de muestras de spam en diferentes regiones y en diferentes momentos del día. Aunque la cifra de dos millones es más spam del que probablemente un usuario pueda recibir nunca, es la cantidad de correo electrónico basura que cada segundo se mueve por Internet.

Según Bitdefender, el 1,14% del spam lleva archivos adjuntos. Aunque los mensajes de spam son potencialmente peligrosos por naturaleza -ya que pueden llevar a los usuarios a páginas fraudulentas o a comprar productos o medicamentos fraudulentos-, aquellos que incluyen archivos adjuntos son especialmente peligrosos.

Un análisis más detallado de los archivos adjuntos reveló que el 10% incluyen malware o formularios fraudulentos. Este número puede parecer bajo, pero la extrapolación a la escala del fenómeno, 264.000 millones de mensajes spam enviados por día, significaría aproximadamente que se están enviando cada día unos 300 millones de correos basura con archivos adjuntos maliciosos.

El desglose por tipo de archivo adjunto reveló que un considerable 29,74% está compuesto de páginas HTML (ya sean ofertas de phishing o comerciales), seguido por los archivos (9,6%) y los archivos DOC con el 6,26%. Otros archivos comunes están hechos de imágenes, archivos ejecutables, hojas de cálculo XLS, PDFs y archivos de audio.

De particular importancia es la presencia de archivos PDF unidos con JSS y la colección de archivos DOC/DOCX. Se trata de un vector conocido de infecciones a nivel corporativo, ya que estos formatos de archivo se utilizan comúnmente en las operaciones comerciales y no son bloqueados por defecto por el firewall de las empresas.

La mayoría de los archivos adjuntos ejecutables que se han encontrado llevan a gusanos de correo electrónico (Worm.Generic.24461 y Worm.Generic.23834), así como a virus genéricos (Win32.Generic.497472 y Win32.Generic.494775).

Problemas para empresas
El correo basura es especialmente dañino para las empresas, a las que supone un gran número de inconvenientes. De estos, los que suponen un mayor coste son la pérdida de tiempo y la eliminación de espacio en el disco duro.

Respecto al tiempo, si cada trabajador gasta dos minutos al día en gestionar el spam -recibirlo, abrirlo, identificarlo y eliminarlo-. Esto supone 10 minutos a la semana y unos 520 al año, es decir, 21 horas. Si cada hora se paga a 6 euros, el spam está costando 126 euros al año por trabajador. Lo que en una empresa de 50 empleados supone 6.300 euros y en una de 100, 12.600 euros. En una empresa de mayor tamaño, esa cifra subiría por encima de los 120.000 euros al año.

A éstas pérdidas habría que añadir otras como coste de almacenamiento, pérdida de ancho de banda, problemas derivados de la apertura de spam que contengan malware, etc.

Según los datos de BitDefender, el 78% de los incidentes de pérdidas de datos en las empresas se debe a comportamientos inseguros por parte de los trabajadores. En este sentido, la presencia de spam en las bandejas de entrada de los trabajadores, sólo aumenta el riesgo de que estos cometan un fallo y pongan en peligro la seguridad de la empresa.

[Via ElEconomista]