Windows reina, Unix gobierna @LaAnet

Rápido, piense en Steve Jobs. ¿Ya? A ver si adivino: iPad, iPhone, manzanas, jerseys negros. Ahora hágalo con Bill Gates. ¿Vio su sonrisa tras las gafas de pasta? ¿Quizá algo relacionado con ventanas?

Vamos con el último. Piense en Dennis Ritchie. ¿Nada? ¿Ni siquiera sabe de quien le hablo? Bien, es el tipo de la foto de arriba. También el que creó el lenguaje con el que se programó Windows y las bases sobre las que funcionan los sistemas operativos de Apple.

En realidad, todos deberíamos conocer a Ritchie solo por lo que gestó entre 1969 y 1972: el lenguaje de programación C y el sistema operativo Unix. Las instrucciones que escribió durante ese próspero trienio tienen todavía repercusión en sistemas de seguridad, satélites, routers de internet, servidores, videocámaras, televisiones… y más del 90% de los smartphones y tabletas.

El éxito de Ritchie está ahí, aunque no se vea ni le haya hecho millonario. Nadie pone en duda la importancia del lenguaje C, con el que están escritos el 90% de los programas que usamos a diario No obstante, se tiende a pensar que Unix, o Linux, son alternativas minoritarias, más cercanas a la experimentación que al uso normal, cuando lo cierto es que están detrás de casi todos los sistemas profesionales.

Vamos a repasar su caso: creado a finales de los 60 en los Laboratios Bell de AT&T, el sistema surgió del interés de Ritchie y el programador Ken Thompson en incrementar la velocidad de un juego. Primero lo reprogramaron, luego tocaron el sistema operativo… y sin darse cuenta se encontraron presentando a sus jefes Unix. No lo sabían, pero acababan de alumbrar el sistema operativo más exitoso de todos los tiempos.

Y eso que le costó despegar. Pronto sería adoptado en instituciones como el Gobierno de los Estados Unidos o la Universidad de Berkeley, que tenían libertad para realizar modificaciones a su gusto. Microsoft fue una de las primeras empresas privadas que lanzó un sistema operativo basado en Unix. Se llamó Xenix y sí, precedió a Windows. Sin embargo, el software nunca consiguió dar el salto a los hogares, en gran medida porque estaba enfocado a usos profesionales y, también, porque era tan eficiente como complejo. “Unix es simple, solo necesitas ser un genio para entender su simplicidad”, ironizaba

A mediados de los 70 AT&T constituye los Unix System Laboratories con el objeto de explotar comercialmente el sistema operativo. Hasta ese momento habían entregado casi por nada el código fuente a instituciones académicas, que ahora se verían obligadas a pagar o borrar el software de sus sistemas. Berkeley fue la que más ahínco mostró en la evolución del sistema desde el primer momento. Para cuando AT&T le quiso subir la cuota, ya habían distribuido gratuitamente entre sus estudiantes dos versiones de BSD, el “Unix de la Berkeley”. Y siguió haciéndolo después de que AT&T le llevara a los tribunales por propiedad intelectual.

A resultas, tantos tuvieron acceso al código fuente de Unix que terminó por convertirse en software libre de facto. Uno de los que asume esta gratuidad es el profesor Andrew S. Tanenbaum, de la Universidad Vrije en Ámsterdam, que en 1987 desarrolla Minix, una versión simplificada de Unix. Su objetivo, distribuirlo sin costo entre quienes quisieran aprender a programar. Minix capta el interés de un joven ingeniero finés llamado Linus Torvalds. Después de un año cacharreando con el sistema, Torvalds crea sobre sus cimientos Linux, el núcleo (kernel) de un sistema operativo que se completaría con el GNU de Richard Stallman, el gurú del movimiento por el software libre.

GNU/Linux evoluciona a velocidades vertiginosas gracias a la contribución de su comunidad de desarrolladores, que ha dado lugar a distribuciones tan interesantes como Ubuntu, el SO gratuito con más demanda a nivel global. Curiosamente, entre los que más invierten para mejorar kernel de Linux encontramos a Intel, Samsung o Google. IBM, por ejemplo, ya ha destinado 2.000 millones de dólares para la causa.

En efecto, todas ellas tienen algún business cruzado con Linux. El más llamativo es el caso de Android. Basado en la versión 2.6 del núcleo de Torvalds, que a la postre es el de Ritchie, Android es el sistema operativo móvil por excelencia. A los números me remito: activa cada día 1,5 millones de nuevas licencias y en España representa el 92% de los smartphones que salen de la tienda.

Del 8% restante destaca el iOS de Apple, cuyo núcleo, XNU, es un híbrido de Unix. Según cálculos de la revista Forbes, en estos momentos habría al menos 900 millones de dispositivos móviles funcionando con el kernel Unix/Linux. “Microsoft ha vendido más de 900 millones de licencias a lo largo de su historia, pero no estoy seguro de que su base instalada en estos momentos sea tan alta”, se pregunta el analista Tim Worstall. De ser correctas las estimaciones, solo Android, una de las derivaciones de Unix, superaría en número a todos los usuarios de Windows.

A Unix por 250 millones
No lo parece, pero Unix está en los ordenadores de sobremesa. Además de las distribuciones GNU/Linux están todos los ordenadores de Apple. En 1996, Apple gastó 249 millones en adquirir la startup NeXT, propiedad de Steve Jobs. La decisión no solo supuso el regreso del genio a Cupertino y el inicio de su época dorada, sino una revolución en el hardware. Bajo el brazo Jobs trajo NextStep, un poderoso SO con kernel Unix que había desarrollado para sus NeXT, equipos de uso científico-técnico. De la fusión de NextStep y el obsoleto Mac OS nació en 2001 Mac OS X, donde la “X” va honor a sus ancestros.

Hay más Unix, mucho más, en distintos ámbitos, desde el control del tráfico hasta los sistemas de orientación de satélites, pasando por la robótica y los fines puramente científicos. Linux corre en el 94% de los 500 superordenadores más potentes. También en el LHC, la máquina más grande construida por el ser humano, donde lidia con 15 petabytes de información cada año. Sin olvidar que Google, Facebook o Amazon confian en distintas distribuciones de Linux para lo más esencial de su negocio: sus servidores. Incluso Bing, el buscador de sus principales competidores, tiene algunos servidores funcionando con Linux.

No es descabellado asegurar, como Microsiervos, que a excepción de Windows, todos los sistemas operativos descienden de Unix. Entonces, ¿quién reina y quién manda en este sector?

Retomando la figura de Ritchie, su muerte coincidió con la de Steve Jobs en octubre de 2011. Pasó desapercibida en medio del maremagnum de admiración que se desató en torno al fundador de Apple y su obra. La paradoja la resume el profesor del MIT Martin Minard para Wired: “Steve Jobs era el rey de lo visible, y Ritchie era el rey de la enormidad que no vemos”.

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