Windows XP se convierte en el peor enemigo de Windows 8

La compañía de Redmond mira con preocupación la altísima cuota de mercado que tiene Windows XP. Cerca del 40 por ciento de los usuarios sigue utilizando este sistema operativo que quedará sin soporte a partir del 8 de abril de 2014. Ni el lanzamiento de Windows 8 ni las acciones de comunicación de Microsoft están dando resultado por el momento.

Según datos de Netmarketshare, Windows XP se mantiene como segundo sistema operativo de Microsoft en uso. En 2012 apenas ha perdido un punto porcentual cada mes y ni si quiera el lanzamiento de Windows 8 ha mermado su penetración en el mercado. Los expertos coinciden en que se trata de un sistema robusto que ha conseguido que los usuarios se familiaricen con él. Además, los problemas de rendimiento de su sucesor Windows Vista reforzaron la posición de XP, ya que muchos usuarios tuvieron que volver al sistema anterior y no están dispuestos a probar nuevas versiones mientras siga funcionando. Con este panorama Microsoft tiene la difícil tarea de migrar en dieciséis meses a cuatro de cada diez usuarios de Windows.

Windows 8 no termina de arrancar
El nuevo sistema pensado para funcionar en ordenadores y tablets tampoco está dando el resultado que el gigante estadounidense esperaba. Las ventas iniciales acompañaron pero la campaña de Navidad no ha conseguido despuntar a pesar de que hay multitud de fabricantes que están apoyando a la nueva versión. El problema fundamental es que hay millones de usuarios que no sienten la necesidad de cambiar de sistema operativo. Además, la nueva interfaz puede llegar a asustar a pesar de que su manejo es muy sencillo y el rendimiento posterior es sobresaliente.

Y también están los demás. La fortaleza del iPad y de los tablets que funcionan con Android también está erosionando las ventas de los nuevos equipos que incorporan Windows 8. Microsoft llegó tarde a un mercado claramente dominado por Apple y ni si quiera el lanzamiento de Surface ha conseguido popularizar el sistema operativo. En el horizonte hay fabricantes como Nokia, Acer, Sony o Samsung que podrían impulsar las ventas de Windows 8 pero no está del todo claro que los usuarios estén dispuestos a elegir la plataforma de Microsoft.

En el mundo de la tecnología llegar tarde supone perder un tren que difícilmente se puede volver a coger. Basta con fijarnos en el mundo de las consolas lo que sucedió con Sega que tardó en responder a la PlayStation y perdió su oportunidad. En telefonía móvil Nokia perdió el liderato mundial por no responder a tiempo al iPhone y a los smartphones con pantalla táctil. Todavía es pronto para juzgar si Windows 8 será o no un fracaso pero lo cierto es que la cuenta atrás para que Microsoft consiga convencer a sus clientes ha comenzado y de momento las cifras no acompañan.

[Via ElConfidencial]

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