Gracias a la crisis tenemos en nuestro país una banda ancha más competitiva

Año 2008. España encabezaba la lista de países con la banda ancha más cara y lenta de Europa. Movistar contaba con una cuota de mercado muy representativa y los operadores alternativos no conseguían consolidarse. Cinco años después, el acceso a internet ha cambiado por completo y nos espera un futuro muy prometedor.

En apenas un lustro ha cambiado por completo el panorama del acceso a la red en nuestro país, un hecho clave para el desarrollo digital y, sobre todo, para que la economía siga progresando. ¿Qué es lo que ha pasado? Si tuviera que resumir en dos palabras las razones de esta mutación basaría todo mi artículo en la crisis económica. Un hecho maldito para todos los españoles, pero que en la banda ancha sí ha contribuido a mejorar lo que teníamos.

La competencia temía a Telefónica
Gracias a la tormenta financiera que azota nuestro país, los operadores de telecomunicaciones se han visto obligados a ganar menos y, sobre todo, a invertir. Desde la llegada del ADSL hasta el inicio de la crisis, Telefónica mantuvo una sólida posición en el mercado, prácticamente inamovible, que llegaba a asustar a sus competidores y no fomentaba la competencia.

Con el inicio de los problemas económicos llegaron las rebajas, las nuevas modalidades y, particularmente, la inversión para diferenciarse de los rivales con mejores servicios.

En pocos años, hemos pasado de pagar una media de 60 euros al mes por un acceso a internet de 3, 6 o 10 megas en el mejor de los casos, a pagar entre 40 y 50 euros por conexiones ultrarrápidas, que además incluyen telefonía móvil. En los próximos cuatro años asistiremos también a la revolución de la fibra óptica en el hogar: ya hay planes concretos y en 2017 tendremos más de 10 millones de hogares en cobertura.

El nuevo matrimonio: Orange y Vodafone
Tal como indicaba hace unas semanas, habrá dos bandos: por un lado, el binomio formado entre Movistar y Jazztel, y por otro, el matrimonio que acaban de formalizar Vodafone y Orange con 1.000 millones de euros de presupuesto para consolidarse como operadores de fijo. Tampoco hay que perder de vista a las compañías de cable; por ejemplo, Ono cuenta con 7 millones de hogares con cobertura de 100 megas y las previsiones apuntan a que los operadores sigan creciendo en las zonas competitivas. Otras compañías como R, Euskaltel o Telecable también tienen cierto peso en las comunidades autónomas donde están presentes.

Mientras escribo estas líneas desde Nueva York, he tenido la oportunidad de probar varios teléfonos conectados a la red de cuarta generación de ATT. Aunque no son 100 megas, como prometían las compañías, he llegado a tener picos de 30 en pleno corazón de ‘la city’, lo cual demuestra que puede ser una gran alternativa a la banda ancha fija. En España todavía tardaremos tiempo en disfrutar de esta tecnología, pero también llegará y seguramente la competencia será feroz.

[Via ElConfidencial]

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