“Yo soy multimillonario y tú un ‘currela’ que mendiga por una tarde libre”

35 años y una fortuna de 580 millones de dólares. ¿Se lo imaginan? Mientras que el español de a pie suspira por un pico en el Gordo o un consuelo en El Niño, algunos se topan en plena juventud con más dinero del que podrían gastar en toda su vida. Son los ‘milagros’ de El Dorado de Silicon Valley.

Los creadores de start-ups que arrasan son los nuevos ricos de la era 2.0. Multimillonarios de la noche a la mañana. En muchas ocasiones, demasiado jóvenes para asumir su nueva condición. Es fácil que se dejen llevar por la vanidad o la arrogancia y den comienzo a una vida errática o de excesos. Esta faceta quedó patente en la célebre película “La red social” que describía con todo lujo de detalles la historia de Facebook. Si lo recuerdan, en aquel film apareció un ‘enfant terrible’ representado en la figura de Sean Parker, fundador de Napster y entregado de lleno al célebre “sexo, drogas y rock&roll”. Pues bien, sin tantas estridencias, el cofundador de MySpace, Tom Anderson, ha saltado a los titulares debido a un despectivo ‘tuit’ que ha dejado al descubierto el lado más oscuro de estas ‘celebrities’.

Algunos de estos púberes millonarios continúan al pie del cañón arrancando nuevos proyectos o bien gestionando los que les han catapultado a amasar grandes fortunas. Figuras como Kevin Systrom, Kevin Rose o los discretos y anónimos fundadores de WhatsApp, mantienen un perfil bajo y apenas se conocen sus andaduras salvo por la cobertura lógica de sus andanzas que proporciona la prensa. Pero otros decidieron colgar los guantes con poco más de 30 años y una cuenta corriente que rondaba los 600 millones de dólares. Entregarse a la buena vida y dedicar todo su tiempo a sus hobbies. Una tarea muy loable y respetable para quien pueda permitírselo, pero hay que retirarse con elegancia, o al menos saber mantener las formas.

La arrogancia del nuevo rico
Así, este peso pesado del floreciente universo tecnológico demostró pocas tablas ante un rival, en definitiva, inofensivo. De nuestro protagonista sabemos que ahora se dedica a “viajar por el mundo y sacar fotos” y a mantener sus perfiles en Twitter e Instagram. Precisamente, el ‘affaire’ dio comienzo cuando Anderson criticó en un ‘tuit’ a los que protestaban con el polémico cambio en las condiciones de uso de la red social de fotos. “La gente se está volviendo loca con el asunto de Instagram y es ridículo: ¡espabilad!”, escribió nuestro hombre. Y la réplica no tardó en llegar: “Lo dice uno que no supo mantener viva su propia red social”, contestó un anónimo ‘follower’ en referencia a la ‘muerte’ de MySpace.

La sencilla mención despertó el lado más oscuro y salvaje de Anderson. Y también dejó al descubierto su inmadurez: en lugar de omitir el comentario y seguir con su desahogada vida, el cofundador de MySpace abrió fuego y de su teclado salieron unas ácidas palabras que, en buena lógica, sentaron fatal en la red social y de ahí saltaron a los principales medios ‘tech’ de la red. “Yo soy multimillonario y tú un ‘currela’ que mendiga por una tarde libre”, escribió en el incendiario ‘tuit’.

Y aquí no terminó la demostración del bajo estilo de este nuevo rico: su anónimo ‘follower’, afectado por la contundente respuesta, borró inmediatamente su perfil en Twitter, ocasión que no perdió Anderson para volver a la carga: “El tío al que respondí ha borrado su cuenta en Twitter, ¿quiere eso decir que he ganado?”. Sí. Mucho en cifras, pero poco en estilo.

[Via ElConfidencial]

Si te ha gustado este artículo puedes completarlo dejando un comentario o bien puedes suscribirte al feed y recibir las entradas futuras en tu lector de feeds.

Comentarios

No hay comentarios todavía.

Deja tu comentario

(requerido)

(requerido)