Border Bumping, una aplicación de los errores fronterizos del móvil

Las nuevas geografías de la cobertura telefónica

¿Pueden las telecomunicaciones móviles definir nuevas geografías? Intenta responder a esta pregunta, de forma provocadora, la nueva obra del artista y activista neozelandés afincado en Berlín, Julian Oliver, cuyo ámbito de trabajo se centra en el uso alternativo y reivindicativo de las herramientas electrónicas.

Su nueva obra, Border Bumping, producida en el marco del festival de cultura digital Abandon Normal Devices de Manchester y Liverpool, quiere poner de manifiesto las contradicciones que genera el uso de los aparatos móviles en las zonas fronterizas entre países. Unas paradojas que emergen en los lugares donde los aparatos móviles funcionan en respuesta a los repetidores y las infraestructuras para las telecomunicaciones, sin tener en cuenta la real ubicación geográfica de los usuarios.
“Cuando cruzamos una frontera, a menudo nuestros dispositivos se encuentran en el nuevo país muchos antes que nosotros hayamos llegado físicamente a nuestro destino. Estos momentos en los que nuestros aparatos trabajan en un territorio mientras nuestros cuerpos están en otro, me han sugerido un nuevo y contradictorio campo de acción”, explica Julian Oliver.

Para estudiar estas contradicciones fronterizas, Oliver ha desarrollado una aplicación para teléfonos inteligentes, que funciona con Android y se puede descargar libremente en la página web de Border Bumping. La aplicación se estrenó durante los días del festival Abandon Normal Devices, cuando cinco artistas y colectivos, montados en unas caravanas convertidas en oficinas ambulantes, con todas las herramientas necesarias para almacenar datos, cruzaron distintas fronteras entre estados europeos con el fin de destacar las discrepancias entre los confines reales y aquellos definidos por los campos de cobertura telefónica.

Funciona como un dispositivo inalámbrico que, una vez activado en un lugar público, permite a su dueño convertirse en lo más parecido a un interventor de textos. Es decir que tiene el poder de modificar en tiempo real palabras o párrafos enteros de las páginas de los periódicos que otros usuarios están leyendo a través de una red local. Los cambios pueden pasar desapercibidos o, según el grado de intervención, dejar algo desconcertados los lectores, que de todas formas difícilmente llegan a percibir el engaño en el que han caído. Con Newstweek Oliver aborda al mismo tiempo las problemáticas relacionadas con la seguridad en Internet y la libre circulación de la información, para reflexionar sobre cómo están cambiando los patrones de producción y consumo de las noticias y la forma de percibir la información.

[Via ElPais]

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