El ocaso de las cámaras compactas: se impone el móvil

Son muchos, cada vez más, los que dudan a la hora de cerrar el equipaje sobre qué cámara de fotos llevar. ¿Servirá la compacta de toda la vida? ¿Tal vez la réflex? ¿Y por qué no el móvil? Cada vez somos más amigos de un equipaje compacto y esquivamos, en lo posible, cargarnos de complementos innecesarios. En este sentido, los móviles van ganando terreno a pasos agigantados en un mercado, el de la fotografía, que han ido invadiendo poco a poco pero con firmeza.

La convergencia de dispositivos ha sacudido con fuerza al segmento de las cámaras de fotos y parece que se van perfilando las víctimas en una cuenta atrás que parece imparable. Y va rápido: las ventas de las cámaras compactas cayeron un 30% en 2011 debido a la pujanza de los móviles. Pero esto es sólo el principio.

¿Qué está provocando este vuelco en el mercado? Por un lado, las cámaras de los smartphones son cada vez más potentes y con unas ópticas, que, asistidas mediante software, ofrecen un excelente resultado. El usuario ocasional agradece el hecho de tener que apuntar y disparar, olvidándose del resultado y confiando la calidad de éste a una tecnología cada vez más sofisticada en los móviles. Los fabricantes han olido el negocio y se afanan ahora en el desarrollo de diminutos sensores para los smartphones, siendo cada vez más pequeños y potentes. Pero más allá de la técnica, hay otro factor que ha sido determinante a la hora de inclinar la balanza en favor de los móviles: la conveniencia.

El móvil, ¿la cámara más útil del mercado?
El móvil es ya como una segunda piel que nos acompaña allá donde vayamos. Ya no hay que preguntar a nuestra pareja aquello de “te has acordado de coger la cámara?” cuando estemos ante una estampa a inmortalizar. Bastará con sacar el móvil del bolsillo y disparar. El proceso dura apenas diez segundos y la foto queda registrada en el dispositivo con una calidad más que suficiente para muchos. Pero aquí no terminan las ventajas: el grueso de los smartphones cuenta con un plan de datos con el que podremos enviar la foto en el mismo instante en el que la tomamos, o bien compartirla en las redes sociales. Toda una fiebre que queda fuera del alcance de las cámaras de fotos dedicadas.

Y no crean que el fenómeno es accidental: los smartphones son ya de largo la cámara de fotos más utilizada en el conocido servicio Flickr, cobrando un especial protagonismo el iPhone de Apple en sus dos últimos modelos. Su presencia en lo más alto no es casual: los de la manzana han otorgado un peso específico en sus smartphones a la fotografía, esforzándose en ofrecer al usuario una elevada calidad en las fotografías que se toman desde el dispositivo, pero consiguiendo que este trámite sea un auténtico juego de niños.

Las perspectivas para las compactas, por otro lado, no son nada halagüeñas: se encuentran situadas en una incómoda situación en la que, por precio y prestaciones, los fotógrafos ocasionales prefieren la conveniencia de un móvil, y los más aficionados o profesionales invertirán sin dudarlo en una réflex. Un callejón sin salida con un epitafio de peso: “El iPhone es la compacta de nuestra Era”. Annie Leibovitz dixit.

[Via Elconfidencial]

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