La próxima revolución del email corre a cuenta de Mailbox

Son pocos, muy jóvenes y con las ideas claras. Todo comenzó cuando un reducido grupo de ingenieros y diseñadores se sentaron en torno a una mesa en la que reposaba un iPhone y bullían los pensamientos. Había una sensación común: el correo electrónico es algo que forma parte de las vidas del grueso de los usuarios y éstos, a su vez, cada vez emplean más los móviles para acceder al mail. El correo ha pasado de ser una mera herramienta de comunicación a convertirse en un auténtico repositorio de proyectos y tareas. Y sin embargo, la mayoría de las aplicaciones de correo electrónico habían sido concebidas para escribir y leer correos, sin más aspiraciones.

Pero este irreverente grupo ha dado una fórmula que ha desatado la locura en la red. Se trata de Mailbox, una innovadora ‘app’ que gestiona el e-mail en el iPhone y que está colapsando los servidores de Orchestra, la joven empresa que parece haber dado con una solución revolucionaria.

Pero la jugada magistral comenzó hace meses cuando sus creadores fueron filtrando vídeos y demos sueltas a los medios de lo que tenían entre manos. Los primeros en dar cuneta del rendimiento de la aplicación se quedaron sorprendidos: Mailbox era algo excepcional y permitía incrementar la productividad de los usuarios al tiempo que facilitaba una gestión fácil e intuitiva del correo. La mecha estaba prendida y los usuarios del iPhone permanecían atentos. Y por fin llegó el día: el pasado viernes la aplicación podía ya descargarse de la App Store.

Bueno, más o menos. En una hábil estrategia de marketing, sus creadores permitieron que los usuarios instalaran el software en sus terminales pero iban activando el servicio a cuentagotas. Ya saben, el efecto de las colas. Al tiempo que los medios han ido destilando las bondades de esta aplicación, los usuarios se han ido agolpando en la cola para ir recibiendo la activación. En el momento en el que se escriben estas líneas, la lista de espera supera ya el medio millón de usuarios. Y estamos hablando de sólo unas horas.

Se lo estará preguntando: ¿cómo es posible que una aplicación que gestiona el correo electrónico genere semejante expectación? Además de una sabia maniobra de marketing en la que haya que esperar su turno para hacerse con una invitación, Mailbox arrasa en realidad porque es mucho más que una simple aplicación para gestionar el correo. De hecho, la génesis de este producto arranca en la productividad: la idea es llegar a la quimera del conocido como ‘inbox zero’, o lo que es lo mismo, conseguir que la bandeja de entrada esté vacía.

“Lo usan como gestor de tareas”
¿Se lo imaginan? Pues Mailbox lo ha logrado y todo combinando los gestos con el célebre método de productividad Getting Things Done (GTD). Uno va procesando a golpe de dedo cada correo y cuenta con la posibilidad de revisarlo al cabo de unas horas o días. Y no crean que la elección de la productividad como espíritu de la ‘app’ fue casual: el equipo, tras un trabajado análisis, descubrió que el usuario usa el mail como recordatorio o gestor de tareas.

Suma y sigue. A cada segundo que pasa se van sumando decenas de usuarios a esta lista de espera que uno puede ver en un contador animado. Una trampa tejida con gran maestría por este equipo de jóvenes que vienen dispuestos a cambiar las cosas. Un producto innovador que no para de recibir alabanzas y que se sirve a cuentagotas… Es carne absoluta de descargas a mansalva.

Y además, es gratis. Orchestra ha adoptado el exitoso modelo de negocio de los ganadores: el Freemium, confiar en la calidad de producto y la satisfacción del cliente para ir incorporando funciones que los usuarios están encantados de pagar. Y esto no ha hecho más que empezar: “tenemos un montón de novedades en desarrollo”, afirma feliz Gentry Underwood, CEO de la jovencísima firma.

[Via ElConfidencial]

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