Cómo utilizar el móvil y el ordenador para que no te hagan daño a los ojos #LaAnet #SocialmediAnet

Si dos horas frente a la tele parecían mucho a nuestras madres, ¿qué pensarían de la encuesta que afirma que el 60% pasa más de cinco horas frente a un monitor?

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Hasta hace relativamente poco, el televisor era la única pantalla a través de la cual conocíamos el mundo. Quien más, quien menos, recuerda a su madre advirtiéndole que se apartase de la caja tonta no sólo por sus supuestos efectos perniciosos sobre la mente, sino porque amenazaba con dejarnos ciegos. Desde entonces, el número de pantallas presentes en nuestra vida –principalmente, ordenadores y smartphones– se ha multiplicado de forma inversamente proporcional al cuidado que tenemos con nuestra vista.

Si dos horas frente al televisor le parecían mucho a nuestras madres, ¿qué pensarían de las más de cinco horas que, según una encuesta realizada por The Vision Council, pasan el 60,8% de los adultos frente a un dispositivo electrónico? Seguramente, nada bueno: una investigación publicada en Optometry and Vision Science alertaba que dos horas son más que suficientes para que nuestros ojos empiecen a notar los efectos perniciosos.


La fatiga ocular es la consecuencia más clara y perniciosa de todo ese tiempo que pasamos con la vista fija en una pantalla, y todos la hemos experimentado en un momento u otro
. Si piensa que no, pregúntese si alguna vez ha sufrido visión borrosa, dolor de espalda, de cuello o de cabeza u ojos rojos después de pasar unas cuantas horas frente a la pantalla; son los síntomas más habituales.

La triste realidad es que, en la mayor parte de casos, nos resulta imposible mantenernos lejos de dichas pantallas debido a nuestro trabajo. Ya no se trata únicamente del ordenador, sino también de los smartphones o tablets. Por eso, conviene tener en cuenta las guías que la propia organización americana ha publicado para evitar la fatiga del ojo digital, y que tiene en cuenta las diversas pantallas a las que nuestro ojo puede mirar.

Cómo mirar un smartphone
Muchas de estas recomendaciones pueden ser también aplicadas a la pantalla del ordenador y marcan la diferencia entre unos ojos doloridos y unos sanos después de utilizar el teléfono móvil.

Tamaño de fuente adecuado. Los fabricantes saben que las fuentes de letra pequeña resultan más estilizadas a la hora de promocionar un teléfono móvil.

Lo que menos les importa es el cuidado de la vista de los usuarios, ya que, por lo general, y sobre todo si el dispositivo es pequeño, una fuente de mayor tamaño suele cansar menos la vista.

El problema surge cuando acercamos el móvil a nuestra cara, lo que hace que los músculos del ojo trabajen más al volver a hacer foco. Adapta el tamaño a tus necesidades, aunque la apariencia de las páginas sea menos atractiva.

El móvil, por debajo del nivel del ojo.

Al igual que ocurre con las pantallas del ordenador, el móvil debe ser observado por debajo de nuestra línea visual, bajando ligeramente el cuello y teniendo siempre en cuenta que el ángulo no debe superar los 35 grados. Tampoco debemos pasarnos y ponerlo tan bajo que nuestro cuello se encuentre forzado, como ocurre cuando lo consultamos por debajo de la mesa en un restaurante.

A una distancia prudencial.
Cuando utilizamos el teléfono en la cama, solemos pegarlo a la cara. Otras veces, lo apartamos demasiado, como cuando lo miramos de soslayo. Debemos mantener el móvil a una distancia prudencial, ni muy cerca ni muy lejos.

Ajusta el brillo, el contaste y la resolución. ¿La pantalla del móvil te da dolor de cabeza? Quizá la clave simplemente se encuentre en aumentar o reducir el brillo (y, de paso, ahorrar batería), aumentar el contraste y ampliar la resolución. Si nunca has revisado dichos ajustes, quizá este sea un buen momento.

No uses el móvil a la luz del sol. Todos sabemos lo frustrante que resulta mirar la pantalla del móvil en pleno día, puesto que luz natural es tan brillante que, por lo general, nos impide ver correctamente la pantalla. Aunque dicho efecto pueda atenuarse elevando el brillo del smartphone o recurriendo a algunos modelos que han previsto dicha dificultad, por lo general resulta preferible esperar a encontrarnos bajo cubierto.

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Cómo mirar la pantalla de un ordenador
¿Recuerdan aquellas pantallas ajustables protectoras que solían colocarse delante de la pantalla del ordenador hace décadas? Parecen ya un vestigio del pasado, pero podemos conseguir un efecto semejante siguiendo alguno de estos consejos.
Cada 20 minutos, haz una pausa. Solemos dar por buena la ecuación que señala que por cada hora que pasamos delante del ordenador, debemos hacer una pausa de cinco minutos. Vision Council reduce dicha cifra a los 20 segundos cada 20 minutos; ni siquiera hace falta levantarse del puesto de trabajo, es suficiente con mirar a un punto lejano (al menos de unos seis metros de distancia) para descansar la vista.
Limpia la pantalla. El polvo y otra suciedad presente en el monitor menguan el brillo de la misma y hace que las letras se vean borrosas. Una correcta higiene es vital para evitar forzar la vista.

Siéntate a una distancia correcta. Las viejas fórmulas señalaban que la distancia entre nuestro televisor y nosotros debía ser, como mínimo, de 1,5 veces la distancia diagonal del aparato. Las mediciones más modernas, como la realizada por Panasonic, sugieren multiplicar cada pulgada de nuestro televisor por 4,5 centímetros. En cuanto al ordenador, podemos utilizar la regla del “choca esos cinco”; si tenemos que flexionar el codo para tocar la pantalla, es que está demasiado cerca. La distancia mínima ideal es la de la longitud de nuestro brazo.

La parte de arriba del ordenador debe estar a la altura de tus ojos. Al igual que ocurría con los dispositivos móviles, el monitor debe estar a la misma altura o inferior de la línea de nuestra mirada, siempre y cuando la parte inferior no se encuentre a más de 35 grados de inclinación.
Evita los reflejos en la pantalla. El monitor nunca debe recibir otras luces que se reflejen en la misma; por lo general, la luz natural es la más apropiada, siempre y cuando no sea demasiado intensa. Además, evita los monitores que cuentan con un acabado brillante altamente reflectante; aunque en exposición parezcan más bonitas, a la larga serán más dañinas para tus ojos.

Pestañea. Aunque es un reflejo, a veces este acto espontáneo reduce su frecuencia cuando nos encontramos absorbidos por lo que vemos en nuestra pantalla. Debemos forzarnos a pestañear conscientemente cuando miramos el ordenador.
Baja el tono del fondo de pantalla. Cuando utilizamos un procesador de texto o entramos en nuestro gestor de correo, solemos ver textos en negro escritos sobre blanco. La guía recuerda que el color gris o un blanco más sucio son menos agresivos para nuestra vista que un blanco brillante.

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