¿Dejarán de contratar las grandes empresas a pymes por el IVA?

Como ya hemos contado, el próximo 1 de enero, si no pasa nada, entrará en vigor la medida que hará que las pymes y autónomos españoles no liquiden el IVA de sus facturas hasta que éstas hayan sido efectivamente cobradas.

La medida, a la que pueden acogerse de manera voluntaria las empresas con una facturación inferior a los dos millones de euros anuales, cambia el modelo de tributación: las compañías que se acojan a ella pasarían del modelo de devengo (el IVA se liquida cuando la factura es emitida) al criterio de caja (el IVA se liquida cuando la factura es cobrada).

Sin embargo, la adhesión a este nuevo modelo podría suponer algunas complicaciones para las pequeñas empresas y autónomos, que se arriesgan a perder clientes de gran tamaño.

Un medida perjudicial para la gran empresa
El posible problema es el siguiente: cuando una pyme se acoge al criterio de caja, su cliente también debe tramitar la factura con el mismo modelo. Así, si una pyme factura 10.000 euros (+IVA) a una multinacional, esta última también deberá acogerse al mismo criterio.

Por tanto, si la multinacional tarda en pagar, la pyme no abonará a Hacienda el IVA de su factura, pero la multinacional tampoco podrá restarlo de su liquidación trimestral.

Este hecho puede suponer algún inconveniente porque, como la gran empresa factura más de dos millones de euros al año, no podrá optar por el criterio de caja de forma general, pero sí tendrá que aplicar ese modelo de manera concreta a la factura pendiente con la pyme.

Esto podría suponer un problema para la gran empresa por dos motivos. En primer lugar, porque las grandes empresas tienen la tributación prácticamente automatizada, con lo que este hecho supondría un traspié en su organización tributaria habitual.

En segundo lugar porque, como no podrá restar el IVA de la factura hasta que no la pague, sufrirá un descenso del ‘cash’ (dinero en caja) disponible.

La pyme, un proveedor incómodo
Evidentemente, estas dos circunstancias no tendrían por qué ser perjudiciales para la gran empresa, ya que se ajustan totalmente a la legalidad. Sin embargo, las molestias ocasionadas por este nuevo papeleo y por la pérdida transitoria de dinero podrían hacer que la pyme en cuestión se convierta en un proveedor ‘incómodo’ para las grandes empresas.

Así, son muchos los pequeños empresarios que temen que las grandes empresas no acepten el criterio de caja y obliguen a sus proveedores a mantener el modelo de devengo, bajo amenaza de romper su relación comercial.

Aún queda por ver cuántas empresas se adherirán en 2014 a esta nueva opción de liquidación de IVA, pero parece claro que las que trabajen para las administraciones públicas lo tendrán algo más fácil que las que tengan entre sus clientes a grandes empresas privadas.

[Via ElConfidencial]

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